Después de tanto frotarnos y rozarnos estábamos las dos muy calientes y cualquier contacto por las zonas más sensibles disparaba el placer. Para conseguir que llegara al orgasmo otra vez más se me ocurrió ponerla para que le diera el chorro de agua de la ducha en la vagina. Así que la agarré por los tobillos y la arrastré por el suelo hasta una de las duchas. Me coloqué sobre su cabeza y le sujeté las piernas en mis caderas para que su vagina y culo quedasen apuntando al techo. Y así abrí el grifo de la ducha y fue una diana perfecta. En cuanto ella descubrió de qué iba no dudó en buscar la forma de poder abrirse los labios con sus manos para dejar más expuesto al agua su clítoris. Yo la movía lentamente para que el chorro le fuera dando un poco por todos sitios. No tardé en ver contracciones en su ano a la vez que imploraba que no parase de moverla para que le diera el chorro.
Después
de su orgasmo terminó muerta, casi igual que yo de estar
sujetándola. La ayude un poco a incorporarse sentándose contra una
de las paredes y aprovechar a forzarla un poco a que me comiera el
coño para terminar yo a gusto también. Pero el destino hizo que
mientras me lo estaba comiendo llegaran varias chicas más al
vestuario y tuviéramos que cortar rápido y seguir con una ducha
normal.
