La temperatura estaba muy alta, igual que la excitación. Yo me notaba mi vagina muy húmeda. Y la suya también estaba lista para algo más. Nos pusimos las dos bajo el agua para que se fuera el jabón del cuerpo. Yo estaba detrás de ella, y mientras le sobaba el cuerpo la coloqué contra la pared, le abrí las piernas sutilmente con mis piernas, y mientras le tiraba del pelo hacia atrás, acerté a introducirle un dedo por la vagina.
No
necesité mucho para descubrir que estaba excitada, tenía un gran
calor interior y gran cantidad de fluido que deslizaba por mi muñeca
al mezclarse con el agua que escurría. Ella solo llegaba a suspirar
y entregarse a mi y mis dedos. Yo además de darle placer con mis
dedos me acercaba a ella y aplastaba mis pechos contra su espalda.
Ella por
momentos parecía que se quería escapar de aquel pequeño lugar
escalando por la pared. En la ducha solo se escuchaba el ruido del
caer del agua, y como mi dedo la enloquecía en su vagina húmeda y
llena de fluidos.
