Yo estaba cerca del orgasmo con tanto placer de sus dedos. Estaba muy caliente y había que sumarle el morbo de sentirme sometida. Parece que ella lo sabía perfectamente y no dejaba de darme placer con sus dedos hasta que arrancó de mi varios gemidos. Después vino un pequeño descanso, hasta que note de nuevo sus manos separando mis nalgas. Ahí comenzó otra espiral de placer, me introdujo nuevamente sus dedos y esta vez fue a por mi punto G, me lo estimulaba a la vez que por fuerza me acariciaba las ingles y rozaba mi clítoris. Yo iba de orgasmo en orgasmo, y pidiéndole que parase, ella no me hizo caso y siguió. Efectivamente yo podía sentir más placer, yo estaba en una situación muy extraña, era tanta excitación que estaba medio aturdida y perdía un poco la realidad de todo.
Lo que
recuerdo perfectamente fue el momento que tuve de eyaculación, llegó
como una bomba a mi vagina y salió en forma de explosión toda mi
corrida. Me tuve que sujetar en la pared porque me temblaban las
piernas, de hecho al final terminé de rodillas corriéndome mientras
se me saltaban las lágrimas de placer y la chica no dejaba de
mirarme. Yo estaba agotada de tanto sexo, y creo que la otra chica
asustada, porque tal como terminé de correrme se fue y no me dijo
nada más. Ni me esperó.
Yo ya que
estaba me di una segunda ducha para reponerme un poco y luego ya me
fui a casa. Espero coincidir más veces en esas duchas tan
placenteras.
