Yo estaba de las últimas y me ha tocado esperar un rato. Cuando me ha tocado me he metido, las duchas del gym son conjuntas. Es una de esas que es una habitación más o menos grande y por cada pared hay 2 o 3 alcachofas de ducha y en el centro un sumidero. Y nada de intimidad.
Es normal
que mientras te duchas y estando con otras chicas por allí pues se
te escape alguna mirada disimulada al cuerpo de las otras. Ver si
tienen piel de naranja, estrías, pechos naturales, operados, en
resumen eso que miras y comparas.
Pero esta
vez había otra chica que no dejaba de mirarme, cuando se fueron las
otras y nos quedamos las dos, me dijo que era muy guapa y tenía un
cuerpo muy bonito. Yo se lo agradecí y seguí a lo mío. Su
siguiente frase fue muy directa: “¿has probado el sexo con
mujeres?” Yo me sorprendí que me entrara tan a saco y le dije qué
no para hacerme la hetera, a lo que ella me espetó, pues ahora hay
una hora hasta que sea el siguiente cambio de grupo. Todo esto
mientras ella se acariciaba su vagina y me ponía carita sugerente de
zorra. No pude resistirme mucho más, al final confesé que soy
lesbiana y que ella también tenía un cuerpo muy caliente.
Ella vino
hacía mi y se puso de rodillas para directamente comerme el coño
mientras el agua escurría por mi cuerpo. Yo le ayudé levantando una
pierna para que no tuviera problemas en acceder a mi vagina.
Su lengua
fue directa a mi clítoris, comenzó a jugar con él y me puso a cien
en dos lamidas. Yo me dejaba llevar y mientras me acariciaba mis
pezones, me daba más placer aun. Ella miraba hacía arriba de vez en
cuando mientras me comía el coño. Entre el placer de su boca, sus
ojitos, y la insinuante curva de su culo hizo que me llegara el
orgasmo.
Ahora
tocaba cambiar, ella se tumbó en el suelo y abrió las rodillas. Yo
también me tumbé con mi cabeza entre sus piernas y comencé a
chuparla y darle lametones por toda su vagina hasta casi su ano. Sus
labios estaban ya muy rojos y estaba claro que necesitaba más
placer. Así que comienzo a comerle el coño de forma apasionada,
intento introducirle mi lengua en su vagina. Ella no deja de
revolverse por el suelo y pedir más. Yo saco todas mis armas y le
hago todo mi repertorio de habilidades bucales. Aun así, ella sigue
pidiendo más para llegar al orgasmo, así que mientras tengo su
clítoris entre mis dientes le introduzco un dedo por la vagina y le
estimulo simultáneamente el clítoris y el punto G. Esa fue la
clave, comenzó a tener espasmos y a moverse sin control para
intentar que yo parase, y así le vino un gran orgasmo.
