Como estaban llenas las duchas me tocó esperar en la cola para poder entrar, al igual que a la chica esta.
La
situación es muy morbosa y me está poniendo muy caliente. Ella está
a escasos centímetros míos, desnuda. Solo lleva una toalla puesta
pero sin mucho recato. Según se mueve es fácil verla entera.
Por otro
lado las duchas son muy propicias para disparar el lívido. Son
duchas comunitarias, en plan corrido. Entras en una habitación llena
de duchas en la pared y te pones en la que quieras. Para las
lesbianas como yo es un auténtico vicio, es como tener un muestrario
de mujeres jejeje.
Por fin se
van quedando duchas libres y conseguimos entrar. Yo me coloqué en
una ducha enfrente de la chica esta para poder mirarla de forma más
disimulada. Su cuerpo me tenía enamorada completamente. Sin ser nada
espectacular estaba bien de todo. Y el efecto del agua y el jabón
por su cuerpo era muy erótico y provocativo.
Cuando nos
quedamos las dos solas en esa habitación tan húmeda no me resistí
a entrarle. Para romper el hielo le dije que tenía un cuerpo muy
bonito, a ver como reaccionaba. No me hizo mucho caso, así que
directamente le propuse el tener sexo. Ella me dijo que no, qué era
hetera. Pero la noté un poco dubitativa y no respondió como suelen
hacerlo las hetero. Entonces le dije que había una hora libre por si
quería probar mientras me acariciaba la vagina. No me equivocaba, me
dijo que era lesbiana.
Me acerque
a ella y me arrodille para comerle el coño. Ella no tardó en
abrirse de piernas y darme luz verde. Le separé los labios con mis
manos y directamente me fui a comerle el clítoris. De vez en cuando
miraba hacia arriba para ver como iba, ella estaba tocándose los
pezones a la vez que yo le daba sexo oral. Con mi boca recorría toda
su ingle, la vagina, el clítoris, incluso le metía un poco la punta
de la lengua. Yo notaba como le gustaba, de hecho tuvo un orgasmo en
mi boca.
Era el
momento de cambiar, yo me deje caer y me tumbé en el suelo lleno de
agua. Separé las piernas para que pudiera tener acceso directo y
deje que hiciera. Empezó de forma muy modosita, solo chupándome el
coño y alrededores. Yo me derretía solo con la idea de que me
hiciera un beso negro, pero no fue así. Se centro en mi coño.
Estaba claro que no era el primero que se comía, cada vez me daba
más placer y yo no paraba de pedir más, estaba disfrutando de una
forma brutal. Ella era toda una experta del sexo oral, yo estaba
llegando ya al clímax y justo en el momento adecuado noto como se
centra en mi clítoris y me penetra el coño con un dedo. Me vino un
orgasmo muy intenso, pero ella no paró de darme placer en ningún
momento.
